Los grupos de la oposición en el Ayuntamiento, incluido el ‘socio de gobierno’ del Gabinete Lazcoz, el PNV, se unieron ayer a la asociación Uribe Nogales de Abetxuko en su rechazo frontal al trazado aprobado por las instituciones para la ampliación del tranvía en el barrio. El recorrido diseñado, que costará 4,5 millones de euros, discurre por las calles La Presa y El Cristo hasta alcanzar la iglesia. Según los residentes aglutinados en ese colectivo, lejos de mejorar «lo que teníamos antes», supone varias desventajas respecto a los autobuses urbanos.
Así lo expresaron ayer durante un turno popular que remataron con la petición al equipo municipal de gobierno de que «detenga el proyecto y haga un estudio de nuestras verdaderas necesidades». El Ayuntamiento y el Gobierno vasco prevén tener listo ese tramo para mediados de 2011.
Durante las intervenciones de los distintos partidos políticos, la agrupación Uribe Nogales obtuvo el apoyo, uno a uno, de todos ellos, a excepción del PSE. Los conservadores tacharon de «sinsentido» el plan, por pretender «llevar adelante una gran inversión, sufragada con impuestos de todos y en un área muy pequeña, cuando sus habitantes no lo quieren». El portavoz del PP, Javier Maroto, reclamó a los socialistas que «reconduzcan» la iniciativa y anunció que su grupo solicitará al consejero de Transportes que «ese dinero se gaste con la complicidad de los vecinos».
Más expeditiva, su homóloga en el PNV, Malentxo Arruabarrena, animó a los vecinos a que «no dejen de pelear». Antxon Belakortu, de EA, incidió en la necesidad de «saber si los residentes lo quieren antes de ampliar el tranvía» y José Navas, de EB, prefirió ironizar. «Como hay dinero, hay que gastarlo ya».
Visiblemente enojado con la entente política, el concejal de Transporte, Joaquín Esteban, recriminó a los grupos que se «desmarquen ahora» de un trazado que, recordó, se aprobó por unanimidad durante el último mandato del popular Alfonso Alonso.
Ángulos de giro
El concejal socialista defendió que el recorrido diseñado «es el único posible para que el tranvía tenga ángulos de giro. De otra manera, incluso habría que tirar alguna casa. Es una cuestión puramente técnica», enfatizó.
El agitado turno popular de los vecinos de Abetxuko era precedido, una hora antes, por otro también tenso. Lo protagonizó la asociación de vecinos Zazpigarren Alaba para denunciar la «ilegalidad» en la que, a su juicio, ha incurrido en el equipo de gobierno en la tramitación del proyecto de la nueva estación de autobuses. «Van a adjudicarla en marzo y se han saltado todos los procesos participativos y todo debate ciudadano», denunció al tiempo que exigió la paralización del proceso. El concejal de Urbanismo, Juan Carlos Alonso, por su parte le conminó a acudir «con la ilegalidad a los tribunales».

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