Las cuatro asociaciones de vecinos del Casco Viejo y la federación han propuesto descentralizar los horarios nocturnos según la zona.
Aldapa, Ladera Oeste, Los Arquillos, Barrenkale y Fava han criticado, en primer lugar, que el Ayuntamiento no les ha llamado para participar en el debate sobre el borrador de la reforma de la ordenanza del ruido y la actividad hostelera que quiere concluir en el llamado “pacto de la noche”. “Es necesario ahora más que nunca contar con los colectivos vecinales pues de momento nada se ha pactado. No queremos ser invisibles, somos parte de esta ciudad”, ha indicado el presidente de Fava, Eduardo Cervera.
Sin embargo, los grupos vecinales quieren hacer propuestas y han pedido diferentes horarios nocturnos según la zona o barrio de la ciudad. “Creemos que una buena alterantiva es distruibuir los clientes potenciando diferentes zonas de ocio, “aunque todo ello acompañado de un claro compromiso del control y vigilancia en las calles, ya que de lo contrario extenderíamos el problema del ruido por toda la ciudad”. “Hay áreas del Casco Viejo donde se dan seis establecimientos en 30 metros.
Insonorización
En cuanto a la obligación de los locales a insonorizarse en un plazo de 8 a 10 años con una normativa más restringida que la actual, los vecinos creen que puede convertirse en un gran problema para algunos bares. “Por lo tanto, el problema que existe en una determinada zona de la ciudad, como puede ser el Casco Viejo, no puede convertirse a su vez en un problema para los establecimientos del resto de la ciudad. Si en la actualidad existen bares que no cumplen la normativa, se debe actuar acorde a la legalidad vigente”, señala Cervera. Asímismo, están conformes con la idea barajada en el borrador municipal de no dar más licencias a discotecas cuando existan viviendas. “pero instamos a facilitar las salidas de las actuales a lugares o zonas donde la repercusión sea mínimo o nula obre el descanso de los ciudadanos”.
Las asociaciones vecinales creen que uno de los graves problemas es el ruido derivado de la cantidad de personas que se concentran en las calles una vez que se cierran los locales. “El gran tumulto genera ruido más allá de lo tolerable, las normas establecidas para las franjas de horarios nocturnos sobre ruido en la calle no se respetan. Tampoco hay los suficientes agentes que lo hagan cumplir. Es decir existen leyes que no se cumplen y lo más grave, que no existe autoridad que establezca su cumplimiento. No queremos sanciones, sino descansar y apostamos por la hostelería de calidad”, señaló Rafael Ruiz de Zárate, de Barrenkale.

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