Artículo de critica destructiva que ningunea al movimiento vecinal, sin aportar nada. salvo una conclusión; no hacer caso a los demas.. bonito consejo incoherente donde los haya.
Es curiosa la posición tomada por supuestos representantes vecinales -como las asociaciones vecinales de la FAVA e Interbarrios- ante el Plan de Movilidad Sostenible de Vitoria-Gasteiz. Quieren su paralización. Incluso, aunque en su día fue suscrito por ellos, ahora cambian de opinión.
Estos autodenominados representantes, que son cuatro gatos , con ganas de figurar, en muchos casos concejales frustrados o ex concejales y que, como es público y notorio, son miembros o simpatizantes de diferentes partidos. Gente, como la mayoría de los políticos locales, sin altura de miras, con falta de valentía, cortoplacistas que, lejos de querer una sociedad para el ciudadano con mayúsculas, prefieren tener su corralito y no soportar ninguna crítica inmediata a mojarse, sabiendo que si se mojan se obtendrán logros para ellos y las futuras generaciones.
Prefieren no perder cuatro aparcamientos a tener bidegorris y carriles bus, prefieren no tener alguna molestia una temporada a tener zonas peatonales amplias, prefieren seguir teniendo uno de los peores sistemas de transporte público de España a tener uno pionero y revolucionario. No miran el interés general a largo plazo, sino el particular que les permita seguir en su tronito particular (como un reyezuelo) a corto plazo.
Sus últimos logros : impedir que el tranvía llegase al corazón del barrio de Abetxuko (ahora sus vecinos lo sufren y lamentan), impedir el cosido de Vitoria con el PERI de Tres Santos, tratar de impedir la Estación Intermodal de Arriaga con argumentos de ecologismo barato y demagogo, etc.
El Ayuntamiento debe hacer un gran esfuerzo y explicar claramente este revolucionario Plan de Movilidad Sostenible y no ceder, una vez más, ante los anti-todo que lastran y dificultan el progreso sostenible de esta ciudad y alzan la voz erigiéndose en representantes sin serlo.
El Ayuntamiento no debe hacerles el más mínimo caso y este movimiento vecinal, con total importancia y validez durante los años setenta y ochenta, debe adaptarse a los nuevos tiempos. Una vez más, exigir valentía y altura de miras por parte de los políticos vitorianos.
Juan Luis Fernández López

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