Preocupación. Es la palabra que mejor resume el estado de ánimo de los vecinos de Larraño y Landaluce que el jueves por la tarde participaron en una asamblea extraordinaria para abordar el traslado de la antena de Larraño a Kukullu. Fruto de esa inquietud creciente, plantearon la realización de un estudio detallado de las emisiones radioeléctricas en Llodio. Fue Irune Ruiz de Zamakona, portavoz de la Coordinadora Vasca de Afectados por Contaminación Electromagnética, COVACE, invitada a la cita, quien hizo la sugerencia. Los residentes la acogieron con entusiasmo. Incluso llegaron a reclamar el compromiso del alcalde para realizarlo.
Aunque en aquel momento se insistió en el carácter informativo de la sesión, el pleno celebrado ayer volvió a tratar el asunto. La portavoz socialista, Txaro Sarasúa, puso en evidencia la preocupación vecinal por la proliferación de las antenas y reclamó una relación completa de las fuentes de contaminación electromagnética repartidas por Llodio. Incluso planteó la posibilidad de «revisar la ordenanza».
El alcalde, Jon Karla Menoyo, se mostró de acuerdo con ella y avanzó que «hay que hacer un estudio más ambicioso». Ohiana Gomara, concejala no adscrita, se posicionó en el mismo sentido y pidió que «se cree un foro de análisis sobre la proliferación de las antenas».
El trabajo de COVACE en otras localidades se ha dirigido en el sentido de alejar las antenas todo lo posible del casco urbano y reducir su potencia para minimizar los efectos sobre la salud humana.
Al monte
Los vecinos de Larraño insistieron durante la asamblea del jueves en que «nosotros preferimos quedarnos con la antena antes de trasladar el problema a otro lugar», según explicó Juanjo García, portavoz de los residentes. Fue él mismo quien puso sobre la mesa otra posibilidad para alejar la antena del barrio de Larraño, «porque algunas casas la tienen a diez metros, y si sufre algún daño por razones climáticas, caería encima de las viviendas». Los vecinos han propuesto trasladar la antena a la parte alta del monte Larraño. La ‘mudanza’ sería de apenas 200 metros y quedaría colocada en la zona recreativa situada sobre el barrio. El alcalde señaló en la asamblea que las compañías telefónicas están estudiando esa posibilidad, mientras desde COVACE se criticaba la proliferación de todo tipo de antenas «porque si una compañía no las usa, las alquila y obtiene un rendimiento».

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