gara La Coordinadora de Grupos de Altamira planteó ayer la necesidad de un nuevo centro cívico para el barrio, y dijo que espera del Ayuntamiento de Bilbo una respuesta afirmativa a su demanda.
Tras dos asambleas vecinales, con participación de varios cientos de vecinos, éstos han dado vía libre a los ocho grupos que conforman la Coordinadora, tanto para hacer público el problema que se arrastra desde hace ocho años como para movilizarse si los responsables municipales no responden a sus demandas.
Las nuevas escuelas de Altamira se construyeron en 1983 y, durante años, el centro y sus locales fueron motor de la vida social y cultural del barrio. Su cierre en 1991, por razones demográficas, trajo consigo la clausura del periódico y la emisora del barrio, la desaparición del cine-fórum, así como el final de grupos de teatro y música, y también de actividades deportivas.
Ante «la muerte cultural, social y deportiva» del barrio, los grupos y asociaciones han venido desarrollando diferentes iniciativas para «dotar al barrio de un nuevo corazón». Los locales que oficialmente fueron denominados centro cívico son las escuelas viejas, de difícil acceso, y unos barracones en precario, con problemas de seguridad e insalubridad.

La escuela nueva

Desde el mismo momento en que se cerró la nueva escuela, la Coordinadora de Grupos de Altamira ha reivindicado ante la administración local y autonómica su utilización como centro cívico, aunque siempre se han topado con una negativa por respuesta.
Las peticiones se han redoblado tras los actos vandálicos que han supuesto, además, el cierre de la zona ajardinada del centro, lo que supone una incomodidad añadida al vecindario. La Coordinadora de Grupos, sin descartar reabrir el centro para impartir docencia, exige que se acondicionen los locales para desarrollar sus iniciativas.

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