Correo Los residentes de la manzana de Ajuria podrían ver cumplido el próximo año uno de sus mayores deseos, la reforma de su zona peatonal, que reclaman desde hace un lustro. Si todo va según lo previsto, el Ayuntamiento abordará la ansiada mejora en 2008 -aunque aún no hay fecha fija- después de que se firme el acuerdo definitivo con las comunidades vecinales afectadas.
Esto es lo que transmitieron la semana pasada responsables del Consistorio a la asociación de vecinos de San Martín. Durante el encuentro, decidieron que técnicos municipales inspeccionen a lo largo de los dos próximos meses los daños ocasionados en cada comunidad vecinal por la rotura de las baldosas y las filtraciones a los garajes. «Esta revisión permitirá conocer el coste exacto de los trabajos y lo que deberá aportar cada portal en función de la obra. Evidentemente el importe no será para todos igual», constató el presidente de la asociación, Bernardino Mendizabal.
Ésta ha sido la causa del último retraso sobre el plazo previsto para concretar el proyecto. Como admitió el Gabinete Lazcoz hace dos semanas, aún se desconoce «con exactitud» la partida que deben abonar los residentes. Una vez se concreten dichas cuantías, todos los portales deberán firmar el convenio con el Consistorio para acometer por fin el cambio de aspecto de esta manzana en la que residen un millar de familias.
El Ayuntamiento, por su parte, mantiene la inversión de 1,5 millones de euros que ya aprobara en mayo el anterior equipo de gobierno, presidido por el popular Alfonso Alonso. Una parte se destinará a financiar, a medias con los vecinos, los espacios privados de uso público. Es decir, los soportales y zonas próximas a las entradas de los pisos que, pese a ser de los vecinos, son transitadas por cualquier vitoriano.
También bolardos
El resto del presupuesto municipal servirá para remozar el entorno, incluidas las jardineras que provocan las goteras en los garajes, así como los bancos, papeleras y farolas. Eso sí, los vecinos han solicitado que las nuevas baldosas «si son del mismo tipo, sean más resistente y menos deslizantes, que les den un tratamiento a todas para que no se estropeen enseguida», propuso Mendizabal.
Otros residentes insisten en la necesidad de colocar «bolardos» que impidan el acceso de todo tipo de vehículos, cuyo peso «volverá a dañar el pavimento. Si no, esto sólo será un parcheo». Advierten de que algunas comunidades «ya han arreglado su parte por su cuenta, ¿lo descontarán de lo que tendríamos que pagar?», se preguntan.

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