Correo Javier Mozas y Eduardo Aguirre forman una sociedad importante en el paisaje urbano de la capital alavesa. Entre otros proyectos, son los arquitectos de la plaza de toros, de la reforma de Gamarra y de la nueva sede corporativa de la Caja Vital -la inaugurarán los Príncipes de Asturias el miércoles- en Salburua, barrio en el que han establecido su estudio. Desde la alta torre y por sus amplios ventanales observan el parque que les serena el alma. Defienden el carácter verde de la ciudad y, en consecuencia, acuden a trabajar en bicicleta, incluidas las visitas de obras.
-El miércoles inaugurarán «un emblema de la arquitectura contemporánea del País Vasco», según definen su obra. ¿Egos colmados?
-Jesús Mozas: Si un edificio es emblemático o no lo tienen que decir los arquitectos y el público. Esa etiqueta no se puede establecer de antemano.
-¿Les gustaría que lo fuera?
-Eduardo Aguirre: Bueno… Vivimos una época en la que casi todas las ciudades parece que necesitan un icono y enseguida se busca. En este caso, el tiempo lo dirá.
-¿Necesita Vitoria ese icono?
-E. A.: Yo entiendo que no, que Vitoria va por otros derroteros, por el tema medioambiental.
-O sea, que el reclamo de esta ciudad es la ecología por encima de los edificios.
-E. A.: Creo que sí. Va por la labor que está haciendo el CEA, por el anillo verde…
-J. M.: Todas las ciudades necesitan una identidad, igual que las personas. Y lo que ayuda a dar esa identidad son los edificios, las organizaciones de los barrios… Sí conviene adjudicarse una etiqueta y si es medioambiental o sostenible, pues está bien. Para mí, la etiqueta de Vitoria es el equilibrio. Los servicios, la industria, la residencia y los lugares de trabajo están en armonía y no existen disfunciones.
-¿Les parece armónica Vitoria?
-J. M.: Es de las más armónicas que yo conozco. La vida aquí es equilibrada y agradable. No hay zonas degradadas ni grandes contrastes. Por eso, precisamente, se le pone la etiqueta de monótona, aburrida o con poca vida. Al final, se trata de equilibrio y de aportar los elementos culturales o vida urbana que le faltan.
-E. A.: Ya existen otras ciudades cercanas que pueden suplir estas carencias. Estamos en Bilbao en media hora o en San Sebastián, en una. No es necesario que Vitoria tenga todo. Para mí, su armonía para vivir es suficiente.
-¿Su nueva sede de la Vital será un edificio importante de una hipotética caja de ahorros vasca?
-J. M.: Pues parece que la tendencia natural va por ahí. Pero bueno, no seremos nosotros quienes lo decidamos.
Autores de obra pública
-En los siglos XVI y XVII había ‘pintores de la Corte’. ¿Se consideran ustedes ‘arquitectos de la Corte’ por obras públicas tan importantes como Gamarra, el multiusos o los centros cívicos?
-E. A.: Hay que dejar muy claro que eso no es así. Quitando el edificio de la Vital, que es un encargo privado, todos los demás han sido concursos de ideas anónimos que han convocado las instituciones y hemos ganado.
-Se han establecido en Salburua, una expansión nueva para el debate sobre el urbanismo de Vitoria. ¿Se está haciendo bien?
-E. A.: No sé si la densidad que se está dando a Salburua y Zabalgana es la más adecuada. Intuyo que no. Creo que no va a ocurrir como en Lakua, donde hay verdaderos horrores, donde no se ha creado sensación de barrio. Yo entiendo que la densidad de población debería ser mayor. Lo que sí veo que se está haciendo bien es el cuidado por la arquitectura porque las promociones son a través de concursos.
-Hay colegas suyos que no entienden tal cantidad de pisos nuevos.
-E. A.: Yo creo que se tienen que hacer los que se están haciendo, pero ocupando menos espacio, generando más sensación de barrio y no de ciudad dormitorio.
-¿Cómo se evita esa sensación de ciudad dormitorio?
-E. A.: Introduciendo toda serie de usos, generando espacios comunes atractivos para que se establezca el comercio.
-¿Hay que edificar en altura o a lo ancho?
-J. M.: Siempre abogamos por un aumento de la densidad porque en la densidad está el roce y eso produce relaciones interesantes entre las personas.
-¿Eso significa vertical?
-J. M.: Significa ocupar. Menos espacio y más volumen edificado. No tiene por qué ser en altura, pero sí que en vertical ganas densidad. La ciudad dispersa es el diablo: coche, gasto de gasolina…
-Da la impresión de que los ciudadanos sólo tienen dos opciones para habitar un piso nuevo: Salburua y Zabalgana. ¿No es injusta la falta de más opciones?
-J. M.: Está el asunto del Sur. Y una vivienda de segunda mano no es una mala solución.
Redescubrir zonas
-Ha mencionado el Sur. ¿Se debe edificar como quiere la Caja Vital o preservar el espacio natural, argumento del CEA?
-E. A.: Yo entiendo que no es el momento más indicado para el desarrollo por el Sur. Creo que la ciudad tiene que redescubrir zonas que ya existen, reductos que rediseñar antes que la expansión.
-Algunos arquitectos denuncian la falta de un proyecto de ciudad. ¿Comparten esa preocupación o sí creen que existe planificación?
-J. M.: Yo creo que hay que dar más energía a la ciudad. Y esto se consigue con edificios culturales y con el soterramiento de la vía férrea, que es la oportunidad tremenda de conectar la ciudad con la zona universitaria. Ahí está el reto de Vitoria. El nuevo equipo de gobierno municipal tiene que plantearse este reto de una forma importante. Va a ser la clave del crecimiento de Vitoria en los próximos cincuenta años.
-¿Observan timidez en la toma de decisiones?
-J. M.: Es que sin mayorías absolutas es muy difícil. Tienes que llegar a acuerdos.
-Eso habría que exigir a los políticos, ¿no?
-E. A.: Sí, pero están vendidos al calendario electoral.
-Su presidente en Álava del Colegio Vasco-Navarro es partidario de las mayorías absolutas para sacar los proyectos.
-J. M.: No sé… Hitler consiguió el poder con mayoría absoluta en unas elecciones. Y no es un buen ejemplo, hay que tener cuidado con eso. El consenso siempre es bueno para acuerdos productivos y no poner palos en las ruedas.
-En los últimos años, la arquitectura ha estado en el centro de las guerras políticas. ¿Les desagrada?
-E. A.: Se ha utilizado para tirarse los trastos unos a otros. En sí, la arquitectura no ha estado en el debate. Era más bien quién iba a hacer algo o dejar de hacerlo.
-Por ejemplo, el Auditorio. ¿Les gustaba el de Navarro Baldeweg?
-E. A.: Me gustaba más el de Herzog.
-J. M.: A mí también. De haberse hecho podría haber supuesto un revulsivo. Es una oportunidad perdida, una desilusión que genera una sensación de abatimiento mala para la ciudad.
Competir con el entorno
-Al final la idea es levantarlo en Lakua con Palacio de Congresos incluido. ¿Qué les parece?
-E. A.: Me parece la forma de justificar que se lleva a otro sitio. Los dos usos en La Senda eran imposibles.
-J. M.: Hombre, el Europa no está en condiciones para traer grandes congresos. Si tenemos que competir con Pamplona, Logroño o San Sebastián y no se hace algo en materia de congresos, la ciudad pierde clientes.
-¿Cómo llevan la moda inaugurada con el Guggenheim de traer un arquitecto internacional de primera fila para levantar un edificio emblemático? ¿Es que no hay nivel entre los profesionales de casa?
-E. A.: Es un camino por el que apostó Bilbao y le salió muy bien. El resto de ciudades están siguiendo su estela. Hombre, a todos nos gustaría hacer lo que las grandes figuras hacen. Pero hay que pensar que los de aquí no somos capaces de generar algo que atraiga de esa manera. No tenemos un Gehry, pero sí hay profesionales en Vitoria para hacer muy buena arquitectura.
-J. M.: Eso pasa en todos los campos. Para destacar a ese nivel hacen falta medios, apoyo, una universidad detrás, un centro tecnológico…

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