DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA
VITORIA. El lucrativo negocio de la droga ofrece múltiples variantes, pero en el caso de Vitoria elige sobre todo la de la distribución a través de bares. Y la Ertzaintza lo sabe. Locales muy concretos que en ocasiones forman redes entre sí y que la Policía autonómica visita con regularidad, pero que sorprendentemente nunca cierran del todo sus puertas. Algún tiempo, justo después de la intervención policial, parecen estar clausurados, aunque rápidamente regresan a la actividad. Los vecinos, estupefactos, suelen preguntarse cómo puede suceder que el establecimiento en el que han visto a la Ertzaintza practicar detenciones vuelva a la carga, pero la realidad es tremendamente compleja. Tanto, que los agentes que se dedican al desmantelamiento de estas barras de la droga a pequeña escala no ocultan su frustración. “Queremos hacer nuestro trabajo, pero nos lo ponen muy difícil. En otras comunidades autónomas, los agentes pueden acusar de tráfico a partir de cantidades más pequeñas, pero aquí son más elevadas y los que se dedican al trapicheo juegan con ese límite. Además, el sistema judicial les pone en libertad bajo fianza y muchas veces desaparecen antes de que llegue el juicio”, lamentan. Necesitamos una coordinación real entre la Policía, los servicios sociales y la judicatura”.
Este ertzaina hace alusión a un caso muy concreto y reciente en la crónica de sucesos de la ciudad. A principios de febrero, un dispositivo antidroga localizó 250 gramos de cocaína y 400 de hachís en un bar de Zaramaga. Una semana después, los agentes volvieron a constatar que en el local se seguían vendiendo estupefacientes. A día de hoy, este policía asegura que el titular del establecimiento, que quedó en libertad a la espera de juicio, está ilocalizable. En paradero desconocido. “Es lamentable, pero en muchas ocasiones acaba recibiendo más palo el comprador que el vendedor de la droga”, agrega otro compañero.La reapertura de los locales llega, en ocasiones, a límites exasperantes para los agentes. Cuentan que en los dos últimos meses se ha entrado en diez ocasiones en un conocido local de la calle Tenerías, que en todas las intervenciones se ha descubierto droga y que el establecimiento, a día de hoy, continúa abierto. “Tienen camareros de repuesto y los van sustituyendo para seguir operando”, explican. Además de en este punto, señalan que en otros locales de la zona de la calle Bruno Villarreal prolifera este tipo de actividades delictivas.

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