Fueron unos minutos de extrema angustia en los que se sucedieron los intercambios de golpes; hubo al menos un conato de linchamiento y varias persecuciones con desenlace incierto tras una multitudinaria pelea. La madrugada del pasado martes una vorágine de gritos y amenazas despertó a muchos vecinos del barrio de Coronación que descansaban plácidamente en sus hogares. Una turba de jóvenes -«al menos una veintena», según testigos consultados por EL CORREO- convirtió calles como Tenerías, Coronación o Julián de Apraiz en improvisados cuadriláteros de ‘pressing catch’. Sólo que los porrazos eran reales y nadie fingía su dolor.
La Ertzaintza recibió la primera llamada ciudadana a las 4.20 horas. Residentes asustados ante semejante panorama alertaron de «una gran pelea entre veinteañeros», confirmaron fuentes policiales. «Eran autóctonos y varios de ellos vestían sudaderas con capuchas. Uno llamó a otro por un nombre. ‘Aitor’ dijo», confesó un testigo de parte del misterioso episodio. En la comisaría central de la Policía Local no se recibió aviso telefónico alguno.
Al parecer, los implicados -fragmentados en varios grupos- venían de la zona de Aldave. Algunos llevaban «palos y cadenas». Varios entraron a la carrera en Tenerías perseguidos por una cuadrilla mayor. Hacia la mitad de la calle, cerca de la mezquita, tres chicos acorralaron a un rival y comenzaron a sacudirle. «El joven pudo zafarse, aunque no se libró de recibir varios puñetazos y patadas», describió otro residente que salió a la ventana sobresaltado por la algarabía que había fuera.
Sin rastro de los jóvenes
Todos huyeron a la carrera hacia Julián de Apraiz, donde desaparecieron con el mismo estruendo que hasta entonces. «Cuando recibimos la alerta telefónica, nuestras patrullas se presentaron inmediatamente, pero no encontraron ni rastro de la pelea», señalaron a este periódico desde la comisaría de la Ertzaintza.
Los efectivos desplazados -al menos, dos coches patrulla- peinaron la zona en busca de algún sospechoso. «Sin embargo, las pocas personas que a esas horas caminaban por las calles no habían visto nada extraño», abundaron desde Interior. «Los agentes ampliaron la zona de búsqueda y al no hallar indicios ni recibir denuncia alguna volvieron a su ronda».

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