EL EDIFICIO Por fuera. Con forma de U invertida, envuelve a la planta de residuos y cuenta con dos bloques independientes. Por dentro. 65 pisos de un dormitorio y 14 de dos con el baño como único espacio cerrado. Servicios comunes en la planta baja..La estancia de los inquilinos de los primeros apartamentos sociales de Vitoria tiene fecha de caducidad: un máximo de cinco años. Sin embargo, aún falta bastante para que se inicie esa cuenta atrás. El único cronómetro que por ahora se ha puesto en marcha es el que marca el tiempo que queda para que comience la construcción de estos 79 pisos, que ‘envolverán’ la planta de recogida neumática de basuras de Coronación -en la confluencia de Portal de Arriaga con Simón de Anda- y que se repartirán en dos bloques independientes unidos por la tercera planta. Se prevé que los operarios desembarquen en la zona «en 2011», especifica Mari Paz Larrumbide, viceconsejera de Vivienda en el Gobierno vasco.
Su departamento, que se encuentra en plena redacción del proyecto de ejecución, financiará «los 5,5 millones de euros» -IVA no incluido- que se espera cueste levantar las viviendas. De hecho, la parcela de unos 1.760 metros cuadrados es de su propiedad desde finales del pasado junio cuando el Ayuntamiento de Vitoria firmó su cesión a Lakua con este fin, del que «no hay ninguna experiencia» en Euskadi. Los pisos se repartirán en dos inmuebles diferentes, cada uno con su portal, que se conectarán a través del tercer piso y que conformarán una especie de U invertida. De esta forma, se rodea la planta de residuos por sus laterales y su parte superior sin tocarla en ningún momento, según el planteamiento del arquitecto Miguel Ángel Campo, que ha levantado otros proyectos como la Fundación Sancho el Sabio o la futura sede de Krea en Betoño.
Los bloques crecerán seis alturas aunque, según se acerquen a la esquina de la calle Simón de Anda, se irá reduciendo la altura hasta las cuatro plantas. Y a cada lado de sus pasillos interiores se repartirán las viviendas «prácticamente iguales». 65 de ellas disfrutarán de 40 metros cuadrados y constarán de un solo dormitorio, mientras que 14 alcanzarán los 58 metros cuadrados y tendrán dos cuartos. Un par de casas, además, estarán adaptadas a personas que se muevan en silla de ruedas.
Servicios comunes
«Son muy regulares, de forma rectangular, con una distribución limpia en la que el único espacio cerrado es el baño», explica. Una puerta corredera convertirá la cocina en una especie de «armario empotrado». Sin embargo, y pese a estas ingeniosas soluciones para ganar espacio, los pisos carecerán de otras comodidades, por lo que el diseño incluye una serie de «locales comunes» en la parte baja. Aún no se ha definido cuáles serán pero se baraja integrar una lavandería, una sala de reuniones o un rincón a modo de txoko. Además, en el sótano funcionará un garaje con 14 plazas de aparcamiento.
Tampoco se ha fijado aún quienes podrán optar a estas viviendas sociales aunque el objetivo es que sean habitadas por vitorianos sin grandes recursos. «Serían ideales para gente joven», reconoce Larrumbide. No obstante, se plantean otros posibles inquilinos como padres separados que pierden la casa y deben acoger a los hijos durante ciertas temporadas o ciudadanos que necesiten un realojo puntual.

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