sosarriaga-mani2.jpgEl alcalde suele proclamar su deseo de construir Vitoria de la mano de sus vecinos, pero hay quienes consideran que la participación ciudadana se queda atrapada en el discurso. Su argumento más clamoroso, el proyecto de estación intermodal planteado en el pulmón más grande de Gasteiz, que sigue adelante a pesar de que sólo cuenta con los votos a favor del equipo de gobierno socialista y el PNV. Por eso, ayer, alrededor de trescientas personas salieron a la calle para hacer notar su disconformidad con la actitud de la mayoría simple del Ayuntamiento y para demostrar que, ante ciertas decisiones, pueden crearse extraños compañeros de pancarta.

La marcha, convocada por la plataforma SOS Arriaga -formada por 39 colectivos de por sí dispares-, permitió ver juntos al portavoz y varios concejales del PP, a los dos ediles de Ezker Batua, al líder de EA y a representantes de colectivos de la izquierda abertzale, además de a integrantes de asociaciones vecinales y grupos ecologistas. Ese arcoiris fusionado por la petición de un proceso de participación ciudadana salió de la plaza Bilbao pasadas las siete y cuarto de la tarde tras una pancarta que rezaba “Estación impuesta no; parte hartzearen alde”. Y, con ese lema de cabecera, se sucedieron las consignas hasta la Virgen Blanca.
Hubo lemas sólo canturreados por quienes exigen una afección cero al parque de Arriaga, que no son todos los que participaron en la manifestación -los grupos municipales del PP y EB, por ejemplo, se conforman con que la terminal genere un impacto mínimo-. Y hubo otras proclamas a los que se sumaron todos los asistentes, como “la imposición no es la solución”, “no hay solución sin participación” o “alternativas para la estación”. Un claro toque de atención para que el alcalde recule ya.
La marcha finalizó en la plaza de la Virgen Blanca con la lectura de un manifiesto para rematar el acto. El portavoz de la plataforma SOS Arriaga, Ángel Lamelas, defendió la necesidad de salir a la calle porque “ha llegado el momento de denunciar la falta de respeto del gobierno municipal a la opinión mayoritaria, una falta de respeto se ha manifestado incluso negando la consulta popular que se pidió con el apoyo de todos los grupos excepto el PSE y el PNV”. A su juicio, los dos años de trabajo del colectivo demuestran que es imprescindible discutir el proyecto y las alternativas “presentadas fuera del parque en igualdad de condiciones de las que dañan al parque”. Según subrayó, en este tiempo en el que se ha planteado desde una terminal soterrada con edificios encima y un gran bocado al verde hasta una sin bloques pero en superficie, “se han recogido 9.216 firmas en contra, se han presentado 440 alegaciones de grupos sociales y de personas particulares, se han pronunciado en contra la mayoría de las asociaciones vecinales, grupos ecologistas, partidos políticos, sindicatos, el Consejo Social de Vitoria…”. Y eso, sin contar las 37 agrupaciones que conforman SOS Arriaga.
La gente es el aval de la plataforma, que finalizó el discurso insistiendo en que aún es posible un proyecto hecho “con sentido, sostenible, vanguardista, amable y verde, en el que se nos escuche a los ciudadanos y se nos invite a participar”.

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