entrevista a Azconegui El maestro de obras abre la puerta en buzo. Acaba de aterrizar en Vitoria y ya parece un vitoriano más. Sólo el acento le delata: nacido en Otero (Ponferrada, León) y de ascendencia vasca, a los 15 años emigró a Suiza, donde se formó en restauración. Desde los 30 y durante casi 20 años, ha dirigido la prestigiosa escuela-taller de León, que ha formado a los manitas que han contribuido a restaurar la basílica de San Isidoro y la Catedral, entre otros. Ahora, y tras haber participado en la restauración de Santa María, ha cogido las riendas del nuevo centro de oficios de la colina.
¿Qué tiene de específico esta escuela-taller?
Como todas las escuelas-taller, ofrece una formación pagada a jóvenes que, por distintas circunstancias, no han querido o no han podido seguir una formación reglada. Surge de una reflexión en torno al fracaso escolar: una parte de culpa la tiene el alumno, pero otra, los pedagogos y la sociedad, que somos quienes transmitimos valores a los muchachos. Con la escuela, intentamos mejorar eso y, además, mostrarlo. No esconder este trabajo.
¿Y cómo lo muestran?
El centro que va a tomar forma en San Vicente de Paúl será transparente: cualquier ciudadano de a pie podrá ver desde las cristaleras cómo trabajan los alumnos. Se trata de seguir un proceso similar al de los cocineros: su oficio ha pasado de estar considerado un trabajo de última fila llevado a cabo entre fogones, humos y grasas, a estar en primera línea. Eso es lo que intentamos: trasladar el mensaje de que estos alumnos son chavales a los que hemos desatendido y que van a ser agentes importantes del cambio de nuestra ciudad. En Escandinavia, por ejemplo, el ebanista forma parte de la transmisión de las nuevas formas en objetos y mobiliario. La gente que da vida a nuestros hogares es tan importante como la que desempeña cualquier otro trabajo.
¿Y cómo consiguen transmitir ese mensaje en el aula?
Nuestro sistema se basa en una en una implicación inmediata con los alumnos y en una dinámica muy rápida, en la que los alumnos ven los frutos a corto plazo. En este sentido, mostraremos todos los trabajos realizados en la escuela con la correspondiente ficha del autor: en primer lugar, por autoestima, porque cuando todo lo que haces es público tu autoestima es alta -todos somos así de vanidosos-, y por otro lado, por autoexigencia: cuando todos ven tu obra, quieres que esté bien hecha. Todo esto, sumado a la transparencia del trabajo hacia la sociedad, tiene que llevar a un reconocimiento social de estos oficios denostados.
Van a ser los nuevos gremios de la ‘almendra’…
Bueno, no exactamente gremios, porque el gremialismo tenía formas de hacer un tanto oscuras… y nuestra escuela será transparente. Queremos convertir a chavales que están en las listas de desempleo en ciudadanos de primera y, al mismo tiempo, reivindicar lo que es el propio Casco: un lugar en el que se agrupaban cuchilleros, los herreros, los pintores…
¿Son ellos conscientes de esto?
Todavía no del todo. De lo que sí son conscientes ya es de que pueden hacer mucho con sus manos porque, como decía, nuestra pedagogía se basa en resultados inmediatos y en la implicación de los profesores, dos claves para involucrar a los chavales. Por ahora, hay algunos más implicados que otros. Por lo general, lo están más los chavales africanos que han llegado en patera (más que los latinos o los nacionales), porque sienten esto como una oportunidad que en su país nunca habrían podido tener. Es muy reconfortante verlo…
De venir en patera a ser los pequeños ‘miguelángeles’ del Casco..
Van a ser personajes importantes para el Casco, sí. Y con un mono mucho más vistoso que el de ahora. (y que les da algo de vergüenza porque son adolescentes…) Queremos que sientan orgullo de llevarlo. Y que también la ciudad esté orgullosa.
¿Cuándo se mudan definitivamente a la ‘almendra’?
En febrero de 2010.
Además de los talleres de ebanistería y pintura arquitectónica, el centro ha puesto en marcha un ‘laboratorio de color’. ¿Qué papel va a jugar?
Consiste en cambiar colores y texturas. El Casco Histórico tiene dos tipos de edificio muy diferenciados. El primero lo engloba la arquitectura tradicional, estrecha y alta, que está en bastante buen estado; se ha hecho un gran trabajo en los últimos años. El segundo lo componen los edificios de los años 60 o 70: éstos son, principalmente, los que vamos a intentar cambiar. Queremos liberarles de su seña de arquitectura especulativa, de arquitectura barata. Son una cuña de mal gusto dentro del Casco. Por otro lado, están los edificios históricos, con los que seremos muy respetuosos. En general, vamos a intentar es marcar una pauta un poco diferente a los monocapas de estos últimos años, porque nos hemos dado cuenta de que a fuerza de hacer edificios de un color y destonificados, parecen más un catálogo de un productor de estucos que un Casco en el que cada vecino pueda tener un criterio más personal.
¿Cómo van a quedar las fachadas de los inmuebles de los 60 y 70?
Estamos estudiando distintas propuestas que mostraremos en una exposición en enero. Por ahora, nuestro trabajo se centra en buscar colores que nos permitan desencapotar el Casco Viejo. Nos hemos dado cuenta de que, por ejemplo, los aleros -que están muy bien para el clima lluvioso- están pintados en marrón y son una especie de boina sobre el edificio: esto, unido a la capota gris del cielo, da sensación de oscuridad. Y como esta hay otras muchas sutilezas que hay que tener en cuenta. En cuanto a la policromía, queremos trasladar el ánima del color. El amarillo es el sol, reconfortante, los azules son el cielo, la serenidad; los verdes, la vegetación, el bienestar. Queremos usar esos colores que levantan el ánima y llenar de color las fachadas.
¿Por qué calles empezarán?
Por la propia escuela, en San Vicente de Paúl, con un experimento especial: mezclaremos 124 destonificaciones a lo largo de la fachada.
¿En qué consiste?
Es pintar el edificio como si fuera un caleidoscopio. Si estás enfrente, no lo percibes: ves una suma de colores muy sutiles que van de tal color a ese otro. Pero, si vas andando, como vas en movimiento y las franjas están quietas, percibes un cambio de color progresivo, aunque sutil…
A partir de ahí, ¿qué casas son candidatas a llenarse de colorido?
Tenemos pensado quedarnos en esa zona, en la ladera este, donde también está el espectacular mural de la escuela infantil Haurtzaro.

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