El más doloroso de todos los tributos al que los vitorianos deben hacer frente una vez al año está al acecho. El Ayuntamiento ha empezado ya a girar el temido Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) a los contribuyentes que no tienen domiciliado este recibo. El próximo 21 de julio, cuando todos ellos hayan hecho frente a ese pago, le tocará el turno al resto. Unos y otros percibirán que la cantidad reclamada ha crecido un 4,78% respecto a la anterior.
La mayor parte de las familias -cerca de 65.000- tendrá que encarar la minuta a pelo. Esto es, sin rebaja alguna, lo que les aboca a rascarse a fondo el bolsillo para afrontar un desembolso medio que rozará los 300 euros. Otras casi 40.000 amortiguarán el desagradable cobro. Son las que verán reducida la cuota del IBI gracias a las bonificaciones introducidas por el Consistorio. Eso les permitirá limar la minuta a una media de 112 euros.
Para explicar la política de descuentos hay que remontarse hasta 2004, recordado como el año de ‘catastrazo’. La revisión catastral elevó de manera notable la cuantía del IBI. Para reducir el impacto de la subida en las rentas más bajas, se establecieron rebajas que se aplicaban al incremento de la cuantía a pagar. Pero, a partir del año pasado, los descuentos se aplican al total de la cuantía del recibo.
El grueso de las familias que accederán a esta deducción -nada menos que 23.623 este año- lo harán por tener una renta baja. Aunque deberán abonar 143,48 euros de media, el Ayuntamiento tiene fijados siete tramos distintos que hacen oscilar la bonificación entre un 20 y un 90%.
38,1 millones a las arcas
Otras 13.537 familias recibirán un recibo menguado por ser propietarias de una vivienda de protección oficial. Estas son las que tendrán un paso más suave por las oficinas de recaudación. No en vano, el importe será 58,30 euros de media. A los que tenga más de dos hijos (163) se les reclamará 145,40 euros.
En cuarto lugar, los descuentos por construcción afectarán a 1.976 inmuebles. Esta ventaja se aplica a las promotoras que adquieren un edificio y trabajan en su reforma. Mientras esas obras duran, siempre que ese tiempo no supere los tres años, el propietario sólo debe pagar el 50% del IBI.
Una vez que concluya el plazo de pago de este tributo, las arcas municipales dispondrán de 38,1 millones de euros más. Esa es, al menos, la previsión recaudatoria del Consistorio.

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