Por ALBERTO LARDIES GALARRETA (SOITU.ESPAMPLONA.- Todo aquel que visite Pamplona no puede marcharse sin haber paseado por La Ciudadela, un conjunto amurallado que sabe a Historia, en cuyos adentros se esconden secretos desde hace siglos y donde se tiene la sensación de estar en medio de la naturaleza, alejado del ruido y la contaminación de toda ciudad que se precie.
Lo lógico en muchas urbes es que este tipo de espacios que ofrecen vestigios de otro tiempo se encuentren a las afueras o en una colina cercana, pero en Pamplona las murallas constituyen el epicentro de la ciudad. El Casco Viejo, con sus archiconocidas calles de Estafeta o Mercaderes, y la monumental Ciudadela distan unos cinco minutos a pie. Tampoco es muy habitual que el corazón de una ciudad tenga tonalidades verdes. Pero en Pamplona así es, puesto que en este lugar conviven varios tipos de árboles y un extenso césped ideal para descansar, leer o hacer deporte.
Un paseo por la Ciudadela es una forma de desconectar, de abandonar los ruidos y el trajín imparable para entrar en una zona calma y de aire fresco. Un paseo por la Ciudadela es sumergirse en la Historia milenaria de una ciudad que se llamó Pompaelo en época romana en honor a Pompeyo y que fue el epicentro del Reyno de Navarra, antes llamado Reyno de Pamplona. Un paseo por la Ciudadela es también una forma de adentrarse en el arte de hoy, ya que hay varias salas destinadas a exposiciones modernas. Es una lección de arquitectura, con murallas, fosos, puertas y puentes que contemplan al visitante. Otra manera de disfrutar la vida urbana.
rahego (Flickr)
Tal y como recoge la web del Ayuntamiento de Pamplona, este complejo defensivo es uno de los ejemplos mejor conservados de arquitectura militar en la Península. La mayor parte de su extensión se puede recorrer y es, sin duda, una de las formas más apetecibles de visitar la ciudad. Los baluartes muestran bellas vistas de los barrios periféricos y de los montes que rodean a la vieja Iruña. Los paseos por la muralla son tranquilos, ideales para perderse y disfrutar del entorno y la compañía.
Del recinto destacan los glacis, que son los espacios que rodeaban la fortificación y que hoy han mutado en unos espléndidos jardines en los que muchos practican deporte. Los profundos fosos parecen no acabarse nunca. El interior es hoy un parque público con sendas y praderas, con numerosas especies arbóreas. Y también es un museo al aire libre de escultura contemporánea, con obras de Jorge Oteiza, entre otros.
Por los alrededores
En este vídeo sobre Tiro con arco en la Ciudadela puedes ver el parque.
La Ciudadela y el parque que la rodea, conocido como la Vuelta del Castillo, es una de las zonas más especiales de la capital navarra. Además, la Ciudadela encuentra un par de preciosos contrastes con los elementos que la rodean. Por un lado está el Palacio de Congresos y Exposiciones Baluarte, una muestra del arte de hoy que se enfrenta y a la vez complementa con el pasado que representa La Ciudadela. Y por el otro, junto a las murallas, la nueva estación de autobuses de Pamplona, con apenas un año de existencia. Mejor dicho, la citada estación se ubica en La Ciudadela, puesto que su construcción subterránea hace que ambos se acoplen y permite contemplar más y mejor el paisaje de las murallas y la naturaleza.
Durante los Sanfermines, este lugar de verde y piedra se convertía en el centro neurálgico de la ciudad, hasta el año pasado, ya que allí se instalaban las conocidas ‘barracas’ —las atracciones de feria—. Con la nueva estación de autobuses, los feriantes han tenido que cambiar —a regañadientes, eso sí— su lugar de ubicación. Pero todavía cada noche de las fiestas son miles y miles las personas que se acercan a la Ciudadela para disfrutar de un cielo que se ilumina en un estallido de colorido que producen los fuegos artificiales. Y luego, los pamploneses, con sus votos, deciden qué espectáculo ha sido el mejor. No obstante, los fuegos artificiales son sólo en fiestas, y la Ciudadela está ahí para ser visitada todo el año. Y desde hace varios siglos.

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