Correo Vecinos de Zaramaga y Adurza explican por qué aplauden o rechazan el plan de tirar sus pisos y llevarles a otros de VPOAdurza y Zaramaga son barrios hermanos. Surgieron en los 60 y se diseñaron bajo el sello del desarrollismo: rápido, sin planificación y con la meta de levantar el máximo número de pisos en el menor espacio y sin mucho gasto. Primero llegaron las grandes fábricas, como Forjas Alavesas o Esmaltaciones San Ignacio. Luego, donde sólo había huertas, surgieron los clónicos bloques de caravista, con pisos pequeños y, a menudo, sin ascensor.
Allí se instalaron centenares de obreros, muchos llegados de otras comunidades autónomas, y allí crecieron sus hijos a golpe de Cola Cao, cocidos y bocadillos. Tejieron relaciones estrechas, más propias de pueblo que de ciudad, lo que con los años ha convertido a Adurza y a Zaramaga en lugares peculiares, donde todo el mundo se reconoce.
Ha pasado medio siglo y otra estampa hermana a los barrios: los domingos no hay quién aparque porque es el día en que hijos y nietos comen con los abuelos. En las últimas reuniones familiares a ambos lados de la ciudad hay un tema recurrente: el plan del Gabinete Lazcoz de tirar viviendas y trasladar a sus vecinos a pisos protegidos. Defiende que sus actuales casas están deterioradas y con graves problemas de accesibilidad y quiere ofrecerles mayor calidad de vida. Adurza y Zaramaga han acogido la idea de forma diferente.
Tras la experiencia agridulce de Errekaleor, donde un grupo de vecinos ha acudido a los tribunales, el equipo de gobierno socialista pretende arrancar su propio ‘plan renove’ por estos dos barrios de apellido obrero. Los vecinos afectados recibirán pisos protegidos un 30% más grandes sin recargo -salvo que deseen más metros-, estarán construidos junto a sus actuales casas y tendrán garaje opcional. En Zaramaga, la medida afecta a las 200 familias de los portales 2 al 22 de la Laguardia y los números 3 al 7 la plaza de Zaramaga, tras el Edificio Deba. Acudieron a una reunión informativa en septiembre y allí plantearon numerosas dudas al teniente de alcalde Juan Carlos Alonso. El Ayuntamiento no ceja en su empeño, aunque le costará convencer a los afectados.
126.000 pesetas
Juan José Calleja, de 82 años, es de los residentes de Zaramaga que duda. Recuerda que su casa, en el 12 de la calle Laguardia, se hizo en 1960 «con dinero de los sindicatos». «Costó 126.000 pesetas y durante 30 años pagué 180 al mes». Desconfía del plan porque teme «que sea un caramelo y luego acabemos todos en Zabalgana». Pero su recelo está sobre todo motivado por los gastos del traslado y porque el piso no será libre en 20 años.
«Si la casa es mía, ¿por qué voy a tener que coger una subvencionada?», reflexiona su vecina Juana Triviño, de 64 años. «Nadie me garantiza que allí tenga sol ni que no me tenga que empeñar para pagar cocina y muebles. Además, ¿a dónde nos envían? ¿al cementerio? Eso ya tendré tiempo de verlo cuando me haya muerto», agrega.
Luis Antonio Murua, de 90 años, asegura que a él no le mueven «ni aunque me den un piso en la Dato. Aquí tengo todas las amistades y la vida hecha; allí, no sé a quién me van a poner de vecino». Acaba de invertir 18.000 euros en reformas y no puede hacer frente a más gastos. Tampoco Natividad García, de 74 años, que ha criado a sus ocho hijos en la calle Laguardia y que teme perder momentos como el de bajar a hacer punto con las amigas «a un banquico del parque». «Ahora que tenemos esto nos quieren echar. ¿Por qué no se preocuparon cuando teníamos que aguantar el ruido de la lechera o los humos de Forjas?», lamenta.
El plan de Lazcoz afecta a siete comunidades de vecinos con ascensor y ahí las negativas son más rotundas. Pero no todos están en contra. Los más jóvenes, que son minoría, aplauden el traslado sin reservas. Pero también jubilados como Honorio Estenaga, de 78 años, tienen otra visión del asunto. «¿Tenemos que pensar a corto plazo. Y si ahora nos quedamos inválidos, ¿a dónde vamos? Nos dan un piso aquí mismo, nuevo y con ascensor. A mí me parece bien», defiende.
‘Las porcelanas’
Adurza le ha dado la vuelta a esta tortilla urbanística. El 90% de las 123 familias que viven en la Avenida de Olárizu, frente al solar de Esmaltaciones, han dicho sí al ‘plan renove’, según afirman portavoces de Alcaldía y el presidente del Consejo de Zona, Serafín Lahidalga. Aspiran a trasladarse a la acera de enfrente, a uno de los nuevos y flamantes edificios del nuevo polígono.
Pero en ‘Las porcelanas’, como se conoce a este rincón de Adurza, también existen detractores como Felipe Escudero, de 80 años; Ángel Arriba, de 78 años, y Ángel Blasco, de 82. Sus pisos, recuerdan, los promovió Esmaltaciones, que además de contratar a sus trabajadores les facilitaba el alquiler. «Pagábamos una renta de 275 pesetas al mes y al cabo de siete años podíamos comprarlos», explicaron. Están a gusto con sus casas de tres o cuatro habitaciones y comedor y «muchas reformas». «¿Cómo dicen que estas casas están en ruina?», denuncia Blasco. Lo cierto es que no tienen ascensor, ni lo tendrán, por que es empresa imposible. A Escudero eso no le importa -«con ascensor o sin él me van a llevar al hospicio igual»-, pero para José Casal, de 74 años, recién operado de columna y cadera el traslado es vital. «Ahora mismo me iría».
Beatriz Martínez de Arenaza. de 41 años, también aplaude la medida. «Nos dan un piso grande, con ascensor y en una zona nueva. Tratar de acceder a algo así, a precio de mercado, es imposible», relata. «Aunque en la época de mercado disparatado se llegaron a vender pisos por más de 210.00 euros, ahora no llegan a los 150.000 euros», sostiene Lahidalga.
Rosa Ibánez de Opacua, de 64 años, cree que si le propusieran irse a la otra punta de Vitoria y abandonar «este pueblo pequeño en el que todos nos conocemos», lo pensaría. Pero se queda en la zona y a cambio tiene un piso con ascensor. «Ahora estamos bien, pero no sabemos como estaremos en unos años, es una oportunidad», zanja.
Lahidalga sostiene que el plan va adelante. El Ayuntamiento baraja trasladarles antes de tres años a una torre de 12 alturas y dedicar el solar a más pisos ‘renove’ para Adurza. Vecinos de Zaramaga, Ariznabarra y Aretxabaleta mirarán con lupa lo que allí ocurra, porque para ellos también hay plan.
ZARAMAGA
200 familias afectadas. El plan es tirar los bloques de los números 2 al 22 de la calle Laguardia y del 3 al 7 de la plaza de Zaramaga y trasladar a los vecinos a un edificio en la zona del colegio de las Mercedarias, el instituto o la calle Vitoria.
ADURZA
123 familias afectadas. El plan es demoler todos los bloques de la Avenida de Olárizu y llevar a sus residentes a una torre en el solar de Esmaltaciones. Será antes de tres años

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