DNA El último estudio del Eustat sobre la calidad de vida de los vascos y, por ende, de los alaveses, demuestra que aquello de que veinte años no son nada está muy bien para la letra de un tango, aunque la evidencia dicta que no sirve para la vida real. Bastan quince años, los transcurridos entre 1989 y 2004, para detectar cambios claros en la sociedad, unos para bien, y otros para mal. Lo más destacable en el plano positivo es la espectacular progresión de la corresponsabilidad en el hogar, el indicador que más ha crecido de los 25 estudiados por el Instituto Vasco de Estadística. Por contra, las relaciones sociales más allá de la familia directa han caído a niveles mínimos. De hecho, los datos explican que en la CAV cada vez existe menos contacto con los amigos, se rechaza más el compromiso para con el mundo asociativo y otros colectivos, y prácticamente se ha dejado de ir a misa.
Son ésos los aspectos en los que la transformación de la sociedad vasca ha sido más acusada, pero de los 25 indicadores, agrupados en seis ámbitos analizados en el estudio, se extraen muchas más conclusiones. Para empezar, la sensación de seguridad en las calles es mayor que hace quince años, y los ruidos y la contaminación nos molestan menos en casa. Eso sí, los puestos de trabajo están más lejos del hogar que en 1989. No en vano, cada vez hay más gente que debe conducir para llegar a polígonos industriales o recintos de oficinas, y que los afortunados son los vecinos que pueden ir caminando hasta ellos, aunque parecen ser minoría.
En cuanto al ocio, los vascos destinan el fin de semana a ver la televisión y a salir a potear y de copas, costumbre que goza de mejor salud que hace quince años. No obstante, aún cuesta rascarse el bolsillo para acudir a espectáculos o realizar excursiones. Por otro lado, los habitantes de la CAV dedican algo más de tiempo a la práctica de ejercicio, pero si las horas empleadas se correspondieran con las que se gastan viendo deporte ante el televisor, los vascos gozarían de una forma física envidiable.
En lo material, los ciudadanos de Euskadi contaban con menos ingresos netos en 2004 que en 1989, pero su percepción subjetiva sobre su situación económica era mejor. Probablemente, el aumento en el consumo y una mejor dotación de servicios y equipamientos que mejoran la calidad de vida expliquen esa contradicción.
MEJORA LA CALIDAD DE VIDA
CONDICIONES MATERIALES
En este ámbito de estudio todos los indicadores son positivos, la valoración que dan los vascos de cero a diez ha crecido una media de 0,6 puntos, y sólo hay un aspecto en el que la nota es mas baja que en 1989, la ya mencionada situación objetiva económica, que pasa del 5,9 de 1989 al 5,8 de hace cuatro años, cuando, por otra parte, la crisis aún no había hecho acto de presencia.
VIDA RELACIONAL
MÁS FAMILIA, MENOS COMUNIDAD
La nota general cae del 4 de 1989 al 3,7 de 2004. Damos 0,9 puntos más a las relaciones con la pareja, padres, hermanos o hijos, y sumamos otros 0,3 al contacto con los parientes próximos, pero las relaciones con los amigos han pasado de suponer 3,9 puntos para los vascos a ser valorados con un 3,6. Sin embargo, la pérdida de puntuación en este ámbito de estudio se debe al desplome de las relaciones vecinales. Es éste el indicador más bajo de todos los estudiados por el Eustat, Instituto Vasco de Estadística. En 1989, el contacto con los vecinos se valoraba con un 4,4, mientras que hace cuatro años era de tan solo un 2, todo un signo de los tiempos que corren.
SEGURIDAD PERCIBIDA
INDEPENDENCIA PERSONAL
La sensación de seguridad frente a robos y agresiones que perciben los vascos fue valorada en 2004 con un 9,4, espectacular dato que mejora a la puntuación de 1989, de 8,6; y la calidad del medio social ha pasado de puntuar con un 5,6 a un 6,8. Por contra, el envejecimiento de la población ha reducido la independencia personal, que ha pasado de ser valorada con un 7,6 a un 7. En cuanto al ocio, casi todo ha mejorado en quince años en este aspecto, el consumo de televisión y música, el índice de lectura y las salidas a tomar copas, que pasan de valorarse con un 4 en 1989 al 5,7 de 2004. La asistencia a espectáculos y las salidas de fin de semana crecen muy poco, apenas 0,5 puntos, pero crecen, todo esto en detrimento de la presencia en cultos religiosos, cuya nota ha pasado del 2,9 al 1,5, la segunda mayor caída de todos los indicadores tras las relaciones con los vecinos.
TRANSPORTE
PEOR ACCESIBILIDAD AL TRABAJO
El trabajo cada vez les queda más lejos de casa a los vascos. En 1989 se valoraban esos desplazamientos con un 5,6; y en 2004 con un 4,9, lo que constituye la tercera mayor caída de todo el estudio.
UN HITO
CORRESPONSABILIDAD
Este ámbito de estudio pasa en líneas generales de obtener 3,6 puntos sobre diez a 4,3, gracias al dato de la corresponsabilidad doméstica, que pasa de ser valorada con 5 puntos en 1989 a los 7,3 de 2004. La pertenencia y participación en asociaciones, sin embargo, pierden 0,2 y 0,1 puntos, respectivamente.

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