Diario de Noticias de Alava Les pido que no agoten mi paciencia”. Con esas palabras, Patxi Lazcoz, alcalde de Vitoria, encauzó su discurso ante la escalada dialéctica emprendida por el PP para hacer sangre de alguna de las decisiones adoptadas por el gobierno municipal socialista en materia de política de contratación y Función Pública. Es más, el primer edil obvió ayer su habitual tono amable para dirigirse expresamente a Marian Castellanos, edil popular , e intentar amedrentarla con una amenaza velada de tirar de la manta del pasado bajo la que se ocultarían casos, cuanto menos, polémicos y gravosos para las arcas de la ciudad, como los blindajes a altos cargos o de alquileres de solares concretos, que hipotecan la capacidad de maniobra del ejecutivo local.Todo ello sucedió en la Comisión habilitada en el Consistorio para que el alcalde aclarase las imputaciones realizadas por los populares por la creación, según la versión de éstos, de una oficina ad hoc para dar trabajo (y sueldo) como asesores del primer edil (pese a desempeñar su labor en los despachos jeltzales) durante cuatro meses -desde su cese al final de la anterior legislatura hasta la aprobación en un próximo Pleno del reglamento que posibilite a los grupos municipales con seis o más concejales -PSE, PP y PNV- un tope de cuatro ayudantes de confianza y dos administrativos- a cuatro ex trabajadores del PNV hasta que éstos puedan volver a su anterior función en octubre -fecha en la que se prevé la aprobación de la citada normativa–.
“A usted le doy la última oportunidad para que pase página. Si no, la haré responsable de los dispendios provocados por su gestión anterior. Deje de enredar y no amenace. No voy a permitir ni líos ni broncas, porque puede abrir una espita que no va a poder controlar”, le censuró Lazcoz, no sin antes recordar que el propio PP votó a favor del cambio de reglamentación que permitirá la contratación de más personal a los grupos municipales, circunstancia que también abundó en el discurso del resto de agrupaciones políticas, que ayer se alinearon con las tesis socialistas.
Por su parte, Castellanos reconoció haber votado a favor de la modificación en cuestión aunque censuró el acuerdo -del que reconoció su legalidad- suscrito entre el alcalde y el PNV para dar salida laboral a los citados asesores. La edil del PP tampoco perdió la ocasión de acusar a Lazcoz de falta de transparencia y falsedad. También le sugirió que el acuerdo quedara fuera de las arcas municipales.
El PP se erige como “única oposición” de un gobierno “falto de ilusión y ambición”

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