Correo Vitoria ampliará a nuevos barrios su red de recogida neumática de basuras, la más extensa de España. Un total de 20.800 ciudadanos de cuatro distritos de la capital -Casco Viejo, Ibaiondo, Salburua y Zabalgana- utilizan en estos momentos el sistema, basado en corrientes de aire que trasladan los re- siduos a través de 32 kilómetros de tuberías subterráneas.
El servicio, que evita el paso de los camiones y los malos olores, se estrenó en 2002 en la zona medieval en medio de una fuerte oposición vecinal contra Alfonso Alonso y el entonces edil del área, el también popular José Antonio Pizarro. El paso del tiempo lo ha convertido en «un símbolo de calidad de vida», según el nuevo concejal encargado de la limpieza, José Manuel Bully.
El responsable municipal socialista anunció en concreto que la recogida neumática llegará a tres barrios más de Vitoria: San Martín, Txagorritxu y Santa Lucía. No detalló fechas ni presupuesto. Tan sólo remarcó que «nuestra apuesta es clara y sólo necesitamos -dijo- que la oposición nos apoye».
Bully manifestó que el Ayuntamiento gestionará la ampliación de la actual red de tuberías a través de la nueva oficina de coordinación de obras que el PSE pretende abrir esta legislatura. «Así sabremos qué calles se levantan para diversas reformas y podremos aprovechar para introducir las tuberías».
El concejal confirmó, además, a los grupos que la capital alavesa implantará un cuarto contenedor de color naranja para residuos orgánicos. También se colocarán depósitos de basura soterrados.
De forma inesperada, la tranquila exposición de intenciones de Bully ante la oposición derivó en el primer gran rifirrafe de la legislatura entre el PSE y el PP, partidos entre los que la brecha de la anidversación política sigue en aumento. La tormenta dialéctica llevó a Bully a destapar la existencia de serios problemas con la anterior contrata de basura, Cespa, y con FCC, la firma que se encarga del servicio desde julio de 2006. José Navas, de EB, ya había sugerido poco antes con su habitual tono irónico que esos contratos esconden «cosas raras».
Acuerdo «alegal»
El encontronazo entre socialistas y populares se inició cuando la concejala del PP Idoia Garmendia criticó «la falta de transparencia» del Gabinete Lazcoz en el área de Medio Ambiente, que ella dirigió en el Gobierno Alonso. Bully le replicó acusándole de haber propiciado un acuerdo «alegal» con FCC.
El edil socialista aseguró que al acceder a su actual cargo «encontró» un documento que constataba cómo en julio de 2006 el Ayuntamiento autorizó a FCC a no inspeccionar la red de saneamiento de la ciudad porque esa labor «iba a pasar a manos de Amvisa», la sociedad municipal que trata las aguas de Vitoria. Eso, según Bully, implicaba que FCC no debería comprar dos vehículos para realizar esos análisis, con lo que la firma se ahorraría 425.000 euros que se había comprometido a abonar al firmar el contrato con el Consistorio.
Un informe jurídico firmado el pasado 19 de julio por la jefa del Servicio de Contratación, May Sagardoy, sostiene que la potestad de modificar ese contrato es «exclusiva» de la Junta de Gobierno Local, donde están los concejales del Ejecutivo local. «Por ahí no pasó y nadie se enteró. Por eso he ordenado a FCC que compre esas máquinas», destapó Bully.
El responsable municipal del PSE desveló igualmente que el contrato con la anterior empresa que limpiaba Vitoria, Cespa, «está sin cerrar»», lo que costará «1,8 millones de euros» a la ciudad. Bully prometió más datos en una reunión especial con los partidos.
Idoia Garmendia, visiblemente molesta, negó «que haya nada ilegal» porque el pleno aprobó con el apoyo del PP y del PNV que la gestión del saneamiento de Vitoria «pasaría a Amvisa. Lo que pasa es que el PSE no se atreve a decir que no quiere cumplir con ese acuerdo y responde con ataques», zanjó.

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