El miedo es libre y más si hay una antena de telefonía cerca. Aunque los técnicos aseguran que no generan ningún riesgo y que son mucho más peligrosas las radiaciones del microondas, los vecinos de Larraño y de Ugarte no se fían y temen, sobre todo en el primer caso, que aumenten los casos de cáncer. Los residentes en Larraño han desarrollado una campaña durante el mes de agosto en la que criticaban al Ayuntamiento por permitir una instalación que «habían prometido llevarse de aquí».

Jon Maeso es uno de los promotores de la protesta e insistió en que durante el tiempo en que la antena de Larraño estuvo clausurada, en el año 2003, «se trasladaron los equipos a una instalación provisional, mucho más alejada y que no molestaba a nadie sin que por eso dejáramos de poder hablar por teléfono y de ver la televisión». Un vez legalizada la antena de Larraño, los equipos volvieron a su emplazamiento inicial. Maeso reclama que se vuelvan a trasladar «porque nos dijeron que en cuanto tuvieran una ubicación, se llevarían la antena del barrio». Pero de momento la enorme instalación preside la vida de los vecinos y se hace presente a cada paso.
Los residentes en Larraño han mostrado su preocupación en varios foros. Fueron ellos quienes dieron la voz de alarma acerca de los repetidores ilegales que se estaban colocando y que culminaron con la clausura de la antena en febrero de 2003 por orden judicial. Posteriormente, el asunto se ha planteado en varias asambleas de barrio. En la del año pasado, una vecina cuestionó al Ayuntamiento acerca de la existencia de «informes de Telefónica sobre la antena porque que creo que deberían realizarse cada año para conocer su estado y saber si producen radiaciones. Me preocupa el número de personas jóvenes que enferman en el barrio y que pueda ser debido a ella».
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En Ugarte, tampoco
El temor de los vecinos se ha redoblado después de que los residentes en Ugarte hayan rechazado la colocación de una antena similar encima del depósito de aguas. Los residentes en este barrio mantuvieron una reunión con el alcalde en junio y salieron satisfechos porque «han parado la licencia y van a buscar una nueva ubicación», según explicaron.
La antena serviría para prestar servicio a la compañía Vodafone, que solicitó permiso en enero para colocar el emisor. Sin embargo, la ordenanza municipal, aprobada en diciembre de 2003, señala que las compañías deben compartir las instalaciones existentes siempre que sea posible

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