El Correo Los barrios de Vitoria comienzan a retomar su pulso habitual tras tres semanas en las que ha habido que armarse de paciencia para comprar una barra de pan, tomar un café o cortarse el pelo. Como todos los años, la mayoría de los comercios de la ciudad cerró la persiana tras las fiestas de La Blanca para disfrutar de unas merecidas vacaciones. La única excepción se detectó en el centro, donde apenas cayó la actividad comercial y hostelera.

El cierre de tiendas forma parte, en cualquier caso, de la tradición veraniega de la capital alavesa. Sin embargo, este año, las asociaciones de vecinos reclaman con insistencia a los minoristas que, para el próximo agosto, «organicen turnos de guardia en agosto, como en las farmacias, para paliar así el desabastecimiento de los ciudadanos».
Los comerciantes han recogido ese guante y dicen estar dispuestos a «reflexionar» sobre el asunto con el resto de agentes económicos implicados -instituciones, grupos vecinales y hosteleros-. Eso sí, advierten de antemano de que sus negocios «no son servicios públicos, sino empresas privadas».
«Sólo apoyaremos aquellas iniciativas que garanticen la rentabilidad, porque nos tienen que salir la cuentas», señaló a EL CORREO Ángel Álava, presidente de la Federación Alavesa de Comercio y Empresas de Servicios, entidad que representa a más de 1.900 establecimientos de toda la provincia.
«Costará cambiar»En su opinión, es conveniente hacer una reflexión colectiva, «ya que cada vez se queda más gente en agosto y hay más visitantes». El líder de los comerciantes alaveses agrega, a este respecto, que será el propio mercado el que «impondrá poco a poco su lógica». Aun así, reconoce que echar la persiana tras La Blanca se ha convertido en un «hábito que costará cambiar».
Para Gasteiz On, la asociación que engloba a buena parte de los minoristas del centro de la ciudad, el análisis sobre el cierre o apertura de tiendas es un asunto «complicado» porque entran en juego los intereses de distintos colectivos: los vecinos, los turistas y los propietarios de los establecimientos. «Si se analizan los doce meses del año resulta que a muchos comerciantes no les compensa abrir en agosto», afirma Esther Unceta, portavoz del colectivo.
Por ello, Gasteiz On pide que se estudien medidas como rebajar los impuestos o las cotizaciones. «Los comerciantes sólo abrirán si de verdad pueden hacer su agosto», enfatiza Unceta. La portavoz del gremio explica que si se quiere que la actividad no decaiga ni siquiera durante tres semanas al año, «por una cuestión de imagen de ciudad», los esfuerzos deben ser «compartidos».

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