El correo Coches, trenes, excavadoras, fábricas y la ‘marcha’ nocturna empañan cada día la tranquilidad de miles de ciudadanos que soportan el ruido de estas actividades. Algunos vecinos se acostumbran a las molestias, pero otros llegan a desesperarse y apenas pueden dormir. Por eso, el Ayuntamiento de Vitoria realizará un análisis exhaustivo para detectar las calles del casco urbano que sufren un nivel excesivo de decibelios. Los datos se recabarán durante tres años en distintas localizaciones.

La medida se pondrá en marcha a finales de este año a través de un análisis exhaustivo que buscará recabar los máximos datos posibles. El Ayuntamiento instalará una docena de sensores «como mínimo» para medir el ruido. Estos equipos estarán ubicados «en báculos de alumbrado público, en postes de semáforos o en otros elementos del mobiliario urbano», explicó a EL CORREO la concejala de Medio Ambiente, Alba Cañadas.
La edil socialista detalló que su departamento ha puesto en marcha un concurso público para que una empresa se encargue de realizar las mediciones a fin de actualizar anteriores controles municipales. «Esto nos servirá para comprobar los resultados a tiempo real y, en el futuro, tomar medidas para mitigar las posibles molestias detectadas». El Consistorio invertirá 180.000 euros en este plan.
Los dispositivos se colocarán en puntos estratégicos donde los técnicos creen que puede existir un ruido excesivo, un nivel fijado por la Organización Mundial de la Salud y que fija un tope de 65 decibelios de día y 55 de noche. El Ayuntamiento facilitará a la empresa adjudicataria la cartografía digitalizada de las zonas a controlar y la población que vive en ellas.
Los sensores serán móviles, tal y como exige el pliego de condiciones de la licitación. De esta forma, el estudio podrá incluir diversas zonas. «Por ejemplo, es posible que también midamos una zona tranquila de la periferia si se abre una nueva carretera o se va a realizar una obra en la vía pública», recalcó Cañadas.
Los equipos tendrán la capacidad de funcionar durante las 24 horas del día. El sistema almacenará todos los datos y registrará los niveles máximos, mínimos e intermedios de cada punto examinado.
«Irritabilidad»Al mismo tiempo, el Ayuntamiento pedirá a la empresa que el sistema instalado tenga la posibilidad de programar «sistemas de alarma» si los datos llegaran a superar unos valores máximos establecidos de antemano.
Los resultados de las capturas se tratarán en un centro de control donde estarán todos los registros «a tiempo real», de forma que puedan ser consultados a través de Internet.
«El ruido puede generar irritabilidad, estrés y malestar en los vecinos, así que tenemos que vigilarlo», advirtió la concejala de Medio Ambiente.

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