Diario de Noticias de Alava bdessamad vive en Vitoria desde hace 16 años y advierte de que “aún persisten las actitudes racistas en la ciudad”. A la mezquita, subraya, “se va a rezar, pero “además se instruye a los fieles para que sirvan a la sociedad que les acoge”. Por eso, anima a los vecinos de Adurtza-San Cristóbal a “acercarse a la comunidad musulmana”. Confía en que quitar el miedo a lo desconocido enseña a respetarlo.

¿Considera justificado el rechazo de algunos vecinos a la mezquita?
No. Es racismo puro. Quienes se oponen no tienen ningún argumento razonable. Se trata simplemente de rechazo a lo diferente.
Los vecinos aseguran que en el barrio apenas hay musulmanes…
La comunidad islámica cada vez es mayor en la ciudad y los templos del Casco Viejo se nos han quedado pequeños. Además, están demasiado concentrados. Necesitamos más mezquitas, y más repartidas por la ciudad.
Pero es en la ‘almendra’ donde habita la mayoría de creyentes.
Por ahora sí, pero los creyentes están cada vez más repartidos. En Lakua, por ejemplo, hay un importante número de fieles. Yo vivía allí y me trasladaba al centro para rezar. Lo mismo sucede en otros barrios de Vitoria, e incluso hay quienes vienen a los ritos desde Alegría y Salvatierra.
¿Han tenido problemas con los vecinos en otros templos?
Recuerdo que, siendo alcalde José Ángel Cuerda, en la Barrancal pusieron una queja porque a las noches hospedábamos a musulmanes. Se trataba de gente sin un techo bajo el que dormir y el problema se solucionó pronto. Por lo demás, no ha habido mayores contratiempos, ni tiene por qué haberlos.
Algunos vecinos temen que el local no se destine sólo al rezo.
Deben entender que se trata de un lugar de encuentro para la comunidad islámica. Los niños asisten a lecciones religiosas y, de vez en cuando, nos reunimos en cenas.
¿Están los locales preparados para estas actividades?
No tanto como quisiéramos, nos falta espacio, material y mesas.
¿Cuál cree que es la solución para alcanzar el entendimiento?
Es necesario un acercamiento entre comunidades. Por nuestra parte, en las mezquitas se instruye a los jóvenes para que sean agradecidos con la sociedad que les acoge. Les pedimos que no den razones para ser criticados. Pero nos critican igual.

Utzi erantzuna

Zure e-posta helbidea ez da argitaratuko. Beharrezko eremuak * markatuta daude