El correo El subsuelo de Vitoria es un libro abierto lleno de sorpresas. Los textos que explican la historia de la capital alavesa se han quedado obsoletos, como así desvelan las entrañas de la urbe. Los arqueólogos que realizan las catas previas a la reforma de la plaza de la Virgen Blanca han hallado restos de una casa «de gran interés» que, según confirmaron fuentes solventes a EL CORREO, parecen anteriores al siglo XII, fecha oficial de la fundación de la ciudad.

Los sondeos realizados hasta el momento en el céntrico recinto han destapado vestigios de cimentaciones que, según las primeras estimaciones, podrían estar relacionadas con la aldea de Gasteiz, formada por casas de madera, de la que hasta ahora existían vestigios en otros puntos de la ciudad.
Si los análisis científicos confirman este extremo, el descubrimiento reforzará la teoría que asegura que Vitoria existía y tenía poblados dispersos antes de que el rey Sancho de VI de Navarra -conocido como Sancho El Sabio- le otorgara el fuero de ciudad y la rebautizara como Victoria en 1181.
obras en la plaza Virgen Blanca
De madera
Los arqueólogos que trabajan en la Virgen Blanca se han encontrado con las huellas de un posible asentamiento primitivo. El subsuelo esconde orificios de diversas dimensiones que, según los expertos, se perfilan como los huecos en donde se hincaban grandes postes de madera que servían para sustentar las pequeñas viviendas.
Se trata de unos restos que, en principio, arrojan unas características similares a los del poblado que ocupó la colina durante los siglos VIII y IX. Las primeras evidencias de este tipo de construcciones fueron halladas en 2000, cuando los arqueólogos que investigan la catedral vieja encontraron en la plaza de Santa María muestras de una arquitectura íntegramente lígnea 400 años anterior a la fecha de fundación de Vitoria.
Pero en la Virgen Blanca ha habido otros hallazgos, aunque de menor trascendencia histórica. La cuidadosa labor de los arqueólogos ha servido para localizar restos de «conducciones de agua», y «un pequeño arco» que podría pertenecer a un puente o una fuente. Salvo sorpresas de última hora, ambas construcciones datan «de los siglos XVII ó XVIII».
De momento, los medios consultados insisten en que «aún es pronto» para detallar la importancia de los restos. A partir de ahora, los análisis científicos se encargarán de calcular la edad exacta de lo que esconde el subsuelo de la plaza.
Más excavaciones
Con estos resultados sobre la mesa, surge la incógnita sobre qué pasará con la reforma de la Virgen Blanca. Algunas fuentes aseguran que la obra contratada por el Ayuntamiento «se podrá hacer», aunque no se descarta que los hallazgos obliguen a modificar en parte el proyecto.
De momento, lo que es seguro es que los arqueólogos de la empresa Gesarke sólo han podido realizar siete de las doce catas previstas, con lo que al final no acabarán antes de las fiestas de La Blanca. La firma acaba de tapar todas estas ‘trincheras’ de cuatro metros cuadrados para que el céntrico espacio esté listo para el Chupinazo. A partir del 20 de agosto, los expertos seguirán con su trabajo en la zona sur, en la confluencia de las calles Postas y Prado.
En teoría, las empresas Mendigorri e Iruña Construcción querían empezar a levantar la plaza el 10 de agosto.

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