CORREO. Más de tres años después de que las 295 familias que residen en el polígono Seminario Sur de Vitoria, situado entre Las Conchas y la antigua circunvalación, comenzaran a ocupar sus viviendas, tres calles de la zona aún continúan sin asfaltar.
Así lo han vuelto a denunciar los vecinos de Pedro Asúa, Madre Teresa de Calcuta y Camino de Santa Teresa, «cansados» ya de que pase el tiempo y de que las soluciones no terminen de llegar.
«Hemos tardado tres años en conseguir que el Ayuntamiento instale un paso elevado en la calle Pedro Asúa, que cubra las arquetas y que ilumine la conexión del barrio con Ariznavarra, pero las calles siguen todavía sin pavimentar», denunció a EL CORREO, Itziar Ortiz de Zárate, una vecina de la zona.
En este tiempo, las quejas vía correo electrónico y en el teléfono 010 han sido constantes por parte de algunos residentes, aunque sin apenas resultados aparentes. Es más, en marzo de 2006 se pusieron por última vez en contacto con el Ayuntamiento «para saber cuándo se iban a urbanizar de una vez las calles», afirmó Ortiz de Zárate. «Nos dijeron que la zona estaría rematada para diciembre del pasado año pero, a día de hoy, todavía no se ha hecho nada».
Carmelitas Descalzas
Los vecinos no se explican la situación y señalan como posible causa de esta sorprendente demora a un «conflicto entre el Consistorio y los conventos» anexos a sus viviendas.
Al parecer, y según ha podido averiguar este periódico, el motivo de la discordia radica en un muro del convento de las Carmelitas Descalzas que «se tendría que retrasar para que la acera de la calle Pedro Asúa pudiera ganar al menos un metro» y cuya obra las monjas «no están dispuestas a pagar».
El sacerdote José Luis Unzueta apunta también en este mismo sentido. «El Ayuntamiento ha querido aprovecharse de las monjas intentando que pagasen la reforma de una calle que es de interés general», confesó a EL CORREO Unzueta. Las religiosas, en cambio, se han negado siempre a correr con los gastos y el caso, «que se llevó hace años a los tribunales, se ganó en el juzgado», aseguró el sacerdote.
Por el contrario, Sor Mercedes, la superiora del convento anexo, confesó también a este periódico que su congregación «ya pagó la parte que nos correspondía por las obras para desplazar el muro». Al mismo tiempo, advirtió de la «peligrosidad» que supone tener las calles «en estas condiciones. Aunque ha habido reuniones con lsa autoridades municipales, no se mueve nada desde hace mucho tiempo y, lo peor, es que parece que este tema va para largo», lamentó la religiosa.

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