DIARIO DE NOTICIAS DE ALAVA Insisten en que la apertura de parte de la ronda oeste, que une Zabalgana y Jundiz, no ha aliviado el tráfico de la calle
vitoria. El tormento que viven día a día las familias de la Avenida de los Huetos no parece tener fecha de caducidad a corto plazo, pese a que hace ahora un año el Ayuntamiento gasteiztarra anunciara medidas urgentes con el fin de reducir la velocidad de los vehículos que circulan por la citada calle.
Lejos de regular la circulación con semáforos, se ha eliminado el que existía en el número 36 de la avenido, junto al colegio de jóvenes constructores, por lo que los residentes temen que cualquier día ocurra una desgracia. “Es una zona por la que cruzan muchos estudiantes y sólo han dejado un paso de cebra”, asegura Julio Baceiredo, de la asociación de vecinos de los Huetos. Tampoco se han instalado pasos de cebra luminosos, una vieja promesa del ex concejal de Urbanismo, Jorge Ibarrondo, y que hasta el día de hoy sigue sin cumplirse.

El que era hasta hace poco el único acceso al polígono industrial de Jundiz desde el núcleo urbano de Vitoria soporta a diario el flujo de más de 11.000 vehículos. Sus residentes, además de los ruidos, llevan años siendo testigos del peligro que supone esta vía que, en ocasiones, soporta velocidades superiores a los 100 kilómetros por hora, cuando no se pueden superar los 50 por tratarse de una vía urbana. De hecho, junto a la calle Madrid, en el barrio de Aranbizkarra, es la vía donde más se multa por exceso de velocidad a los conductores vitorianos.
Los residentes apenas han notado los efectos de la apertura de parte de la ronda oeste, la que une Zabalgana con Jundiz, y que en teoría iba a liberar de tráfico la Avenida de los Huetos. “No se ha hecho una campaña informativa sobre esta alternativa y la mayoría de los conductores no la conocen o simplemente prefieren seguir haciendo la ruta de siempre”, explica Baceiredo.
Tampoco el radar que desde el pasado mes de septiembre fotografía a todos aquellos vehículos que superan el límite de velocidad ha servicio de alivio a los vecinos. “Todo Vitoria sabe dónde está y sólo sirve para que los conductores pisen el freno durante 50 metros y luego aceleren otra vez”, añaden.
La solución para los residentes, ante la imposibilidad de instalar pasos de cebra altos por los problemas que ocasionarían a los camiones, es la de aplicar la fórmula empleada en la calle Zaramaga, un sistema de semáforos regulados que evite las altas velocidades.
Avenida de los Huetos

Utzi erantzuna

Zure e-posta helbidea ez da argitaratuko. Beharrezko eremuak * markatuta daude