GARA. La plataforma vecinal Olabeaga Bizirik exige a la Diputación vizcaina y a Ría 2000 que el proyecto de nuevos accesos a Bilbo no tenga ningún impacto negativo en este barrio histórico de la villa, especialmente en lo que se refiere a evitar el derribo de sus antiguas edificaciones.
Olabeaga Bizirik presentará alegaciones al proyecto de nuevos accesos a Bilbo por San Mamés, elaborado por la Diputación vizcaina. El nuevo trazado, que sustituirá en 2010 al viaducto de Sabino Arana, supone la construcción de un nuevo desvío a la autopista A-8 a la altura de los barrios de Santa Ana y Santiago, que atraviesa Olabeaga sobre la Cuesta de Olabeaga, en el entorno del Hospital de Basurto y el número 14 de esta calle.

Los vecinos, que han reivindicado que esta infraestructura viaria fuera soterrada o cubierta para evitar cualquier impacto, critican que el plan foral «deja al aire parte de esta construcción» en el área de la Cuesta de Olabeaga «con el problema de polución y ruido que conlleva».
La plataforma ciudadana se opone además al túnel que se ha proyectado bajo el barrio de Santa Ana, «dado que consideramos supone una grave contaminación medioambiental para las personas que viven en las cercanías del mismo, con los problemas de ruido y polución que genera el paso de 40.000 vehículos diarios».
También advierten a los responsables de Bilbao Ría 2000 de que, cumpliendo el compromiso adelantado por su presidente -el alcalde Iñaki Azkuna- en mayo de 2006, se soterre este vial entre la Cuesta de Olabeaga y la Plaza Torres Quevedo.
Olabeaga Bizirik se solidariza con los residentes en Santa Ana, donde se demolerán cinco viviendas, además de que otras cuatro están en riesgo, después de que la Diputación rechazara la propuesta de los afectados de soterrar 300 metros más de la autopista A-8. Los afectados serán trasladados en el nuevo barrio que va a edificar el Ayuntamiento de Bilbo en los terrenos de la antigua fábrica de Krug, propiedad del Ejecutivo de Lakua en la actuliadad, aunque previamente tendrán que realojarse durante cinco años en otras viviendas. A los vecinos de Santa Ana, este periodo les parece «muy largo».

Utzi erantzuna

Zure e-posta helbidea ez da argitaratuko. Beharrezko eremuak * markatuta daude