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Los vecinos del Casco Viejo continúan su particular lucha contra el cada vez mayor número de vehículos que transita por un barrio considerado peatonal. De ahí que la asociación de vecinos Gasteiz Txiki solicite al Ayuntamiento una reordenación de los bolardos situados en la ladera este porque considera que no cumplen el servicio para el que fueron instalados. Además, el presidente del colectivo, Iñaki Nuño, asegura que la mayoría de las veces no se activan. “Llevan casi un año sin funcionar bien”, lamenta.
En principio, estos pivotes automáticos deben permanecer abiertos de 8.00 a 13.00 horas para facilitar las labores de carga y descarga, y levantarse a partir del mediodía para impedir el acceso de los vehículos. Nuño considera que el desembolso económico que se hizo en su día no ha dado los resultados esperados, entre otras razones porque “los colocaron sin contar con la opinión del barrio”. Ahora, sostiene que es hora de que se cambien de ubicación.
Gasteiz Txiki solicita al Ayuntamiento que elimine el bolardo de la calle San Vicente de Paúl, ya que al variar el sentido de la circulación en esa zona, no tiene sentido. Y también que se mantenga el instalado en el cantón de Santa María con la calle Cubo, pero urgiendo a la firma que se encarga de su mantenimiento a que lo arregle.

Menos sentido tiene para el colectivo el bolardo ubicado en el cruce de Pintorería con el cantón de San Francisco Javier que, además, “casi siempre está bajado”, matiza Nuño. En cambio, el colectivo vecinal lleva tiempo reclamando la colocación de un poste que restrinja el paso de los coches en la calle Nueva Dentro. Por ello, solicitan que el de Pintorería se retire y se traslade a esta última vía, situada entre Nueva Fuera y Pintorería.
Gasteiz Txiki también reclama una nueva ubicación para el cuarto bolardo de la ladera este, aunque en este caso dentro de la misma calle. Se trata del situado en Cuchillería, junto al bar la Riojana. Nuño aboga por que lo instalen a la entrada de la calle, por la ortopedia Fariña, ya que los pivotes que ahora impiden la entrada no son automáticos, debe activarlos la Policía Local. “Hay que esperar a que lleguen los agentes y en caso de urgencia es un follón”, apunta el presidente del colectivo vecinal.
El funcionamiento de los bolardos en el Casco Viejo ha traído problemas prácticamente desde su instalación. Los vecinos han denunciado en numerosas ocasiones su “mal funcionamiento” e, incluso, el Ayuntamiento se ha planteado su continuidad. De hecho, los responsables de Tráfico estudian diferentes fórmulas para eliminar este sistema de la zona peatonal debido, sobre todo, a que su mantenimiento resulta caro. Entre las alternativas se encuentra el sistema de lectura de matrículas, que sirve para dar paso a los coches autorizados y multar a quienes pasen sin permiso.

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