GARA.
Colectivos y personalidades de Iruñea hicieron pública ayer una campaña en la que exigirán la derogación de la Ordenanza por el Civismo, que, según denunciaron, «ha sido presentada como defensora de los ciudadanos cuando en realidad busca imponer un modelo de sociedad cambiando el actual». A su juicio, «intentan ahogar y neutralizar a personas y colectivos que no pasan por el aro de sus intereses».
Diversos colectivos de Iruñea dieron a conocer un manifiesto al que de momento se han adherido más de 60 agrupaciones para exigir la derogación de la Ordenanza denominada «Pamplona por el civismo». Denuncian que el Gobierno municipal «intenta cambiar el modelo de sociedad de la ciudad», cuya primera consecuencia es «ahogar y neutralizar a personas o colectivos que no pasan por el aro de sus intereses partidistas».
Esos colectivos, entre los que se encuentran las peñas de Iruñea, comisiones de fiestas de todos los barrios, grupos culturales, sindicatos, medios de comu- nicación, grupos ecologistas, gazte asanbladas y grupos de música, se adhieren a la reflexión pública que hace un balance de la gestión municipal en los últimos años. La conclusión extraída es que la gestión se ha caracterizado por «autoritarismo para imponer sus decisiones, sumisión obligada de los ciudadanos y duras consecuencias para quienes no se pliegan a los intereses de UPN-CDN», según se recoge en el manifiesto.

«Pamplona somos tú»
Denuncian que bajo un proyecto que se presenta como «Pamplona somos tú», dando a entender que es una ordenanza para defender a los ciudadanos, se esconde un deseo de «no dejarnos ser protagonistas. Se trata de un instrumento de control que confunde la buena educación y el respeto con sumisión y pensamiento único».
Según destacaron en la comparecencia, el modelo de sociedad que «intentan imponer persigue crear una Iruñea insolida- ria, individualista, al servicio de grandes empresas, consumista y desideologizada. Resumiendo, más manejable», y apuntaron que ello supone «un ataque a las libertades de la ciudadanía y a la libertad de expresión». Frente a ello, como movimiento popular de Iruñea, muestran su firmeza de «seguir trabajando a favor de una ciudad solidaria, creativa, imaginativa, alegre, paritaria, participativa y libre», al tiempo que aseguran apostar por una ciudad «abierta a expresiones sociales, culturales y políticas, con el convencimiento de que la riqueza que supone una ciudad por y para toda la ciudadanía es necesaria para construir una Iruñea acorde a nuestros tiempos».
Por todo ello, hicieron un llamamiento a «utilizar calles y plazas, balcones y espacios públicos como medio de expresión del trabajo, sensibilidad, ocio y participación social», y exigieron «a quien vaya a gobernar desde el Ayuntamiento derogar la Ordenanza porque impide una normal convivencia», y también que se creen «fórmulas de trabajo e intercambio» entre ciudadanos, el movimiento popular y el Ayuntamiento.
Para el 16 de junio, fecha en que se deberá constituir la nueva Corporación, han organizado una movilización popular que pretende visualizar los aspectos recogidos en el manifiesto.
«Iruñea gu geu»
Bajo ese lema hacen frente a la campaña del Ayuntamiento, en la que la participación ciudadana «no se tiene en cuenta, cuando no es obstaculizada o prohibida». Por eso, apuestan por una Iruñea «abierta a expresiones sociales, culturales y políticas».
Contenidos de un reglamento conocido como «Pamplona por el cinismo»
El plan aprobado en pleno en 2006, «Pamplona por el civismo», recoge la Ordenanza que pretende regular el comportamiento de los ciudadanos en todo el espacio público con un discurso moralista. De esta forma puede el Ayuntamiento «actuar en algunas materias en las que había falta de habilitación legal», según se explica.
Pese a que en muchas cuestiones la normativa es tajante (se prohíbe realizar pintadas, colocar carteles, orinar o escupir, tender la ropa en las fachadas…), en otras no se define: «El nudismo será sancionado si se ve perturbada la tranquilidad de los vecinos». El Consistorio considera su deber «salvaguardar espacios de uso común» cuando no ha dudado en destruir espacios queridos por los ciudadanos, o que se prohíba el maltrato animal cuando se promueve una ciudad caracterizada por el espectáculo taurino.
Las aportaciones de esta Ordenanza son los obstáculos impuestos a los organizadores de fiestas populares y sanciones a los participantes de actividades legales pero «non gratas».

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