Diario de Noticias.
Antonio Duplá, profesor titular del Departamento de Estudios Clásicos de la Universidad del País Vasco.
Como profesor de Historia considera que del pasado lo más importante es aprender de los errores para no volver a cometerlos. Este zaragozano, vitoriano de adopción desde que ingresó en el campus alavés, destaca la calidad de vida en una urbe “pequeña” y privilegiada en cuanto a su situación estratégica. Como ciclista urbano rechaza el “doble discurso” que se genera en una sociedad que apuesta por la movilidad pero que, al mismo tiempo, deja mucho que desear en su red de carriles bici.
Vive desde hace muchos años en Vitoria, ¿cómo ve la ciudad?
Es agradable para vivir, con una calidad de vida muy alta. Es una ciudad pequeña, con lo que eso supone, pero cuenta con la ventaja, desde el punto de vista de los desplazamientos, de que todo está más cerca. Y otro aspecto favorable es que también las distancias con respecto a otras ciudades importantes como Bilbao, San Sebastián, Zaragoza, Madrid no son grandes. Incluso se puede llegar en tren a París con relativa rapidez. Está muy bien conectada. Pero también creo que se está quedando un poco rezagada en cuanto a su dinamismo.

¿Qué cambiaría?
No acabo de entender muy bien el crecimiento tan enorme de la ciudad en los últimos tiempos. Se puede decir que se ha construido una segunda ciudad alrededor de Vitoria. No acabo de entenderlo y creo que no me gusta.
¿A qué se refiere?
Creo que ese crecimiento desmedido puede provocar que se dé una desestructuración de la ciudad. Los nuevos barrios son demasiado grandes, no demasiado agradables aunque parezcan modernos. Ceo que son barrios convencionales, enormes. Realmente me pregunto de dónde sale tanta gente para ocupar esas viviendas. Creo que van a romper la estructura de la ciudad. No me gusta este modelo. Al igual que tampoco comparto ese afán por la presencia de enormes centros comerciales, que se convierten en los núcleos de referencia de la vida de la ciudad.
¿Y qué cree que tendría que haberse hecho para no quebrar la ciudad?
Considero que debería haberse hecho algo más integral. Algo como combinar la creación de nuevos barrios con la rehabilitación de barrios ya existentes. Intervenir para mejorar la calidad de las viviendas de los antiguos barrios obreros. Eso me parecería mejor que lo que se hace ahora.
Vitoria presume, sin embargo, de su capacidad para crecer, su Anillo Verde, su apuesta por la sostenibilidad…
Es cierto todo eso. Pero sólo en parte. Suelo utilizar la bicicleta y, en esta ciudad, que apuesta por la movilidad, te encuentras que no puedes utilizar ningún carril bici. En el caso de la bicicleta la movilidad, desde luego, es de fin de semana, de paseo, pero no para utilizarla como transporte alternativo, cotidiano. En esta ciudad o tienes que ir por la acera, molestando a los peatones o jugarte la vida por la calzada. Y el Anillo Verde también queda un tanto asfixiado por los nuevos barrios
¿Cree que hay un doble discurso?
Sí, claro. Yo sería más duro y a la vez más persuasivo. Creo que se utiliza demasiado el coche dentro de la ciudad. Aquí existe la costumbre de ir con el vehículo hasta la puerta del lugar de destino. Creo que haría más incómodo coger el automóvil por la ciudad porque aquí, con un buen transporte público, se puede utilizar muchísimo menos.
¿Cómo lo haría más incómodo?
Con medidas, por ejemplo, como hacer más caro aparcar, mayor vigilancia, más multas, obligar a conducir más despacio…, para que al final no resultara cómodo coger el coche. Me gusta mucho conducir, pero creo que no hace tanta falta coger el coche en la ciudad.
¿Puede arreglar algo el tranvía?
Soy un entusiasta partidario del tranvía. En las ciudades que tienen tranvía y que conozco ese medio de transporte funciona muy bien. Creo que puede ayudar a la movilidad, pero no será tampoco una fórmula mágica.
El campus universitario se halla en las cercanías de las vías del tren. ¿Qué le parece ese proyecto estratégico de la ciudad de soterrarlo?
Me gusta más esa idea del tren de cercanías. Se puede aprovechar ese corredor para una línea entre Alsasua y Miranda. Me parece algo atractivo. No veo tanta urgencia por el soterramiento del tren. Me vuelve a parecer que, como en todo, por el terreno que se libera hay intereses especulativos muy fuertes.
Otra de las joyas de la ciudad es su Casco Medieval. ¿Las medidas propuestas, con un cambio espectacular en El Campillo, serán suficientes para revitalizarlo?
Vivo en el Casco Antiguo desde hace muchos años y creo que la población de Vitoria, en general, no quiere mucho a esa zona de la ciudad. Hay todavía una imagen dominante que asocia el barrio a pobreza y degradación; también se asocia una parte de esa zona a cierta ideología política. Otros conectan ese barrio con el bar de fin de semana. Todo eso no favorece la integración del Casco Histórico en la ciudad.
Algunos dicen que muchas de las medidas se limitan a atraer turistas y no a solucionar problemas.
Me parece bien que se actúe en el Casco Viejo de cara al turismo. Está bien atraer el turismo. Pero, además, se debería conseguir que los visitantes también fueran de la propia ciudad. Lo que no puede hacerse es una serie de actuaciones que primen excesivamente tres o cuatro lugares del Casco en lugar de tener una visión más integral. Y, ante todo, se debe tener una idea de fomentar el cariño de la ciudad por su centro histórico. Todo esto tiene que ver con intentar diversificar la población de esa zona de la ciudad. Una diversificación que tendría que ir encaminada tanto a la población residente como a la que pueda acudir a sus calles.
¿Le convencen las rampas?
Sí. Me gustan. Me parecen bonitas. Combinan lo antiguo y lo moderno y son atractivas. Creo que se usan mucho, pero hay que hacer que la gente las utilice no sólo para subir a Montehermoso el fin de semana, sino también para ir de compras a esa zona, tomar un pote o darse un paseo. Aparte de que deberían construirse otras en el cantón de las Carnicerías para llegar al ambulatorio.

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